EL POZO DE SIQUEM

Relatos del cielo y de la tierra

El dibujo del sombrero

(Basado en el prólogo de “El principito” (1943), de Antoine de Saint-Exupéry)

Introducción

Hay libros que entretienen, otros que enseñan y unos pocos que permanecen toda la vida en el corazón de quienes los leen. El principito, del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, pertenece a este último grupo.

Sin embargo, antes de escribir la historia del pequeño viajero venido de otro planeta, ocurrió un episodio sencillo que marcó profundamente al autor y le hizo comprender una diferencia que existe entre la mirada de un niño y la de muchos adultos.

Es una historia que nos invita a recuperar la capacidad de asombro.


El relato

Cuando Antoine tenía apenas seis años, hojeaba un libro sobre la selva. En una de sus páginas descubrió la ilustración de una enorme serpiente boa que había tragado un elefante entero y permanecía inmóvil durante meses mientras lo digería.

Aquella imagen despertó su imaginación.

Tomó una hoja de papel y dibujó lo que había visto: una boa con un elefante en su interior. Desde afuera solo se apreciaba la silueta redondeada de la serpiente.

Orgulloso de su obra, corrió a mostrarla a varios adultos.

—¿Les da miedo mi dibujo? —preguntó.

Los mayores lo observaron unos segundos y respondieron con tranquilidad:

—¿Por qué habría de darnos miedo un sombrero?

Antoine quedó desconcertado.

Ellos no habían visto una boa que había tragado un elefante.

Solo habían visto un sombrero.

Entonces realizó un segundo dibujo. Esta vez mostró el interior de la serpiente para que pudiera verse claramente el elefante.

Solo así los adultos comprendieron lo que el niño había querido representar.

Con el paso de los años, Antoine nunca olvidó aquella experiencia. Descubrió que muchos adultos habían perdido la capacidad de mirar más allá de las apariencias. Estaban tan ocupados con números, horarios, negocios y responsabilidades que habían dejado de sorprenderse.

Décadas más tarde, cuando escribió El principito, decidió comenzar precisamente con aquel dibujo y con aquella anécdota de su infancia.

Era una invitación para recordar que lo más importante no siempre se descubre con los ojos, sino con una mirada capaz de imaginar, comprender y contemplar.


La enseñanza

Con frecuencia creemos que crecer significa dejar atrás la imaginación, la curiosidad y la capacidad de asombro. Sin darnos cuenta, comenzamos a mirar el mundo con rapidez, clasificando las cosas según su utilidad o su apariencia.

Los niños, en cambio, suelen descubrir preguntas donde los adultos solo encuentran respuestas, ven posibilidades donde otros ven límites y se maravillan ante detalles que pasan desapercibidos para la mayoría.

Saint-Exupéry no pretendía decir que los adultos estuvieran equivocados, sino recordarles que nunca debían perder al niño que alguna vez fueron.

Conservar esa mirada no significa ser ingenuos. Significa permanecer abiertos a la belleza, a la creatividad, a la amistad y al misterio de la vida.

Quizá la verdadera madurez no consiste en dejar de soñar, sino en aprender a cuidar nuestros sueños mientras caminamos por la realidad.


Simbología

🎩 El sombrero representa las apariencias. A veces creemos comprender una realidad cuando apenas estamos viendo su superficie.

🐍 La boa simboliza la imaginación y la capacidad de descubrir aquello que permanece oculto a simple vista.

🐘 El elefante representa las verdades profundas que no siempre son evidentes para quien observa con prisa.

👦 El niño simboliza la curiosidad, la creatividad y el asombro que todos llevamos dentro.

👨 El adulto representa la experiencia y la razón, pero también el riesgo de perder la capacidad de maravillarse.


Para reflexionar junto al pozo

  1. ¿Cuándo fue la última vez que me detuve a contemplar algo con verdadera curiosidad?
  2. ¿Qué capacidades de mi infancia sigo conservando hoy?
  3. ¿Hay personas a mi alrededor cuya riqueza interior no he sabido descubrir porque solo he visto las apariencias?
  4. ¿Cómo puedo ayudar a un niño a conservar su imaginación sin apagarla con respuestas apresuradas?
  5. ¿Qué significa para mí volver a mirar el mundo con ojos de asombro?

🌿Palabra para el camino

“Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas lo recuerdan.”

— Antoine de Saint-Exupéry, El principito


El pozo sigue aquí. Cuando lo necesites, vuelve a él.

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