Inspirado en una antigua tradición del pueblo masái.
Introducción
Los pueblos masái, que habitan las grandes llanuras del África oriental, han transmitido durante generaciones relatos llenos de ingenio y sabiduría. A través de animales, guerreros y paisajes de la sabana enseñan virtudes como la humildad, el valor y el respeto por los demás.
Una de esas historias habla de un diminuto gusano que confundió la imaginación con la verdad y de cómo el miedo suele alimentarse de nuestra imaginación.
El relato
Érase una vez una liebre que salió de su casa para dar un paseo por la sabana.
Aprovechando su ausencia, un pequeño gusano se deslizó hasta el interior de la madriguera y decidió instalarse cómodamente.
Cuando la liebre regresó, descubrió unas extrañas huellas en el suelo. Alarmada, se acercó a la entrada y preguntó con voz temblorosa:
—¡Eh! ¿Quién se ha metido en mi casa?
Desde el interior resonó una voz tan fuerte que parecía hacer vibrar las paredes:
—¡Soy el gran guerrero, hijo del gigante que perdió los grilletes de los tobillos en la batalla de Kurtiale! ¡Yo derribo al rinoceronte y hago que el elefante haga caca de vaca! ¡Soy invencible!
La pobre liebre salió corriendo llena de miedo.
En el camino encontró al chacal y le pidió ayuda.
El chacal se acercó con decisión y gritó:
—¡Sal inmediatamente de esa casa!
Pero desde dentro volvió a escucharse la misma voz poderosa:
—¡Soy el gran guerrero, hijo del gigante que perdió los grilletes de los tobillos en la batalla de Kurtiale! ¡Yo derribo al rinoceronte y hago que el elefante haga caca de vaca! ¡Soy invencible!
El chacal dio media vuelta sin pensarlo dos veces.
Después llegaron el leopardo, el rinoceronte y hasta el enorme elefante.
Cada uno intentó hacer salir al misterioso intruso.
Y cada uno terminó alejándose con el corazón encogido, convencido de que sería una locura enfrentarse a semejante gigante.
La noticia se extendió rápidamente por toda la sabana.
Al fin apareció una pequeña rana.
Escuchó atentamente la amenaza que salía del interior de la casa y, en lugar de retroceder, respondió con voz firme:
—¡Pues prepárate, porque ahora voy yo! ¡Puedo saltar como una catapulta y tengo un aspecto tan monstruoso que nadie resiste mi ataque!
Apenas oyó aquellas palabras, el supuesto guerrero comenzó a temblar.
El miedo le hizo olvidar todos sus discursos.
Poco a poco salió de la madriguera…
Y ante la sorpresa de todos apareció un diminuto gusano.
Durante unos segundos nadie dijo una palabra.
Luego la sabana entera estalló en carcajadas.
La liebre recuperó su casa.
La rana saltaba de alegría.
Y el chacal, el leopardo, el rinoceronte y el elefante bajaban la cabeza avergonzados.
¡Habían pasado miedo… de un simple gusanito!
La enseñanza
Con frecuencia no son los problemas los que nos derrotan, sino la imagen que construimos de ellos.
El miedo tiene la extraña capacidad de agrandar aquello que desconocemos. Una amenaza repetida muchas veces puede parecer invencible, aunque en realidad sea pequeña y frágil.
También ocurre lo contrario: algunas personas aparentan una fuerza que en realidad no poseen. Hablan con seguridad, exageran sus méritos o intimidan a quienes las rodean. Pero basta que alguien se atreva a mirar de cerca para descubrir que el supuesto gigante no era más que un pequeño gusano escondido tras sus palabras.
La valentía no consiste en no sentir miedo, sino en atreverse a comprobar si aquello que nos asusta es realmente tan grande como parece.
Simbología
🪱 El gusano representa la fanfarronería y la apariencia de poder.
🐇 La liebre simboliza a quien se deja dominar por el miedo ante lo desconocido.
🐸 La rana representa el valor sereno, la inteligencia y la capacidad de afrontar los problemas con decisión.
🦁🦏🐘 (Los grandes animales de la sabana) simbolizan cómo incluso los más fuertes pueden dejarse vencer por la imaginación cuando actúan sin comprobar la realidad.
🏡 La casa de la liebre representa aquello que nos pertenece: nuestra paz, nuestra confianza y nuestra vida, que no debemos entregar al miedo.
Para reflexionar junto al pozo
- ¿Hay algún problema que he hecho más grande de lo que realmente es?
- ¿Alguna vez he permitido que el miedo decida por mí?
- ¿Conozco personas que aparentan ser muy fuertes, pero solo intimidan con sus palabras?
- ¿Qué puedo aprender de la serenidad y el valor de la rana?
- ¿Qué “gusano” necesito descubrir hoy detrás de alguno de mis temores?
💧 Palabra para el camino
“Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
— 2 Timoteo 1, 7
El pozo sigue aquí.
Cuando lo necesites, vuelve a él.
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